Tema de escritura para junio: medir

La medición es uno de los procedimientos básicos de la ciencia. Por definición, el acto de medir consiste en comparar una magnitud de valor desconocido con un valor conocido de la misma magnitud que tomamos como unidad. Cuando afirmamos, por ejemplo, que una persona mide 1,8 metros, decimos que el valor de su estatura contiene 1,8 veces la unidad de longitud, el metro. Es por ello que cada magnitud requiere fijar una referencia o patrón a partir del cual se desarrolla una escala o unidad de medida, decisión que en ocasiones ha resultado larga y compleja.

El propio Galileo puso en evidencia las teorías de Aristóteles no pocas veces, ya que este último pensó mucho pero midió poco. En un intento pionero por determinar de algún modo “grados de calor o de frío” desarrolló el termoscopio, una botella de vidrio con base esférica y un cuello largo y fino. Esta botella se introducía boca abajo en un recipiente con agua, aunque para distinguir mejor el nivel del líquido, Galileo utilizó vino. Su funcionamiento se basaba en la reacción del aire encerrado en la base esférica ante los cambios de temperatura. En los días fríos, el aire se contraía y provocaba la ascensión del líquido por el tubo, mientras que en los días cálidos la expansión del aire hacía descender la columna. Pero hasta no disponer de una escala de medida era imposible cuantificar las diferencias de temperatura.

El primero en sugerir una escala fue Santorio de Padua en 1612, un médico amigo de Galileo también pionero en la práctica de la medición, pues desarrolló un procedimiento cuantitativo para estudiar el metabolismo basal. Estableció el cero de la escala para la temperatura de la nieve fundiéndose, y el nivel 110 para la llama de una vela. Desde aquí, se propusieron las más variadas y extravagantes referencias para una escala de temperatura, desde la correspondiente al invierno más frío o al verano más caluroso, pasando por el punto de fusión de la mantequilla o la temperatura media en la cámara del rey de la Gran Pirámide de Giza. Finalmente, se alcanzó consenso para establecer como referencias de la escala termométrica los puntos de fusión y ebullición del agua.

El último hito relacionado con los patrones de medida ha sido redefinir la unidad de masa, la única que aún dependía de un objeto físico. Un cilindro de 39 milímetros de altura, construido en aleación de platino e iridio, ha sido el patrón universal del kilogramo desde 1889 hasta el 20 de mayo de 2019. Desde esta fecha, y con la ayuda de la balanza de Kibble, el kilogramo queda definido, como las otras unidades de medida, mediante constantes fundamentales como la velocidad de la luz o la constante de Planck.

De manera que os invitamos, amigas y amigos polivulgadores, a escribir sobre cualquier aspecto de la ciencia que se inspire en la medición o en las escalas de tamaño, desde lo sumamente grande hasta lo inimaginablemente pequeño. Para ello debéis publicar un tuit el próximo 15 de junio que incluya el enlace a vuestro texto, el hashtag #PVmedir y mención a @hypatiacafe.

Os recordamos que podéis consultar los tipos de texto admitidos, así como las reglas para el conteo de sílabas en poesía en el caso de que optéis por escribir scikus.

Vuestra participación es la que da sentido a esta cita mensual en Café Hypatia, aunque sabemos que vuestra creatividad y generosidad son inconmensurables. Esperamos con mucha ilusión vuestros relatos.

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