Tema de escritura para diciembre: atmósfera

Parece lógico pensar que la vida surgió en la Tierra porque, entre otros factores, existía una atmósfera que creó las condiciones adecuadas para ello. Pero la cuestión de si fue primero la gallina o el huevo es, con frecuencia, engañosa.

El ambientalista y químico atmosférico James Lovelock trabajaba a mediados de la década de 1960, Lovelock como asesor de la NASA en experimentos para detectar vida en Marte, y se preguntaba cómo era posible que la atmósfera terrestre contuviera metano, cuando en presencia de oxígeno reacciona rápidamente y debería estar en cantidades casi indetectables. Fue la bióloga Lynn Margulis quien resolvió esta interrogante a Lovelock, aclarándole que las bacterias metanógenas, habitantes de suelos con aguas estancadas y del estómago de los rumiantes, son las responsables de su producción. La atmósfera de la Tierra está, por tanto, originada y regulada por la vida. En esto consiste la Hipótesis de Gaia, que considera la biosfera como el mayor de todos los ecosistemas en el que la vida se encarga de crear condiciones adecuadas para sí misma.

Las bacterias pobladoras de la joven Tierra transformaron su entorno radicalmente, dando los primeros pasos de una evolución en ciernes. Las cianobacterias, los primeros ingenieros genéticos involuntarios, introdujeron la primera innovación por la que fueron los primeros seres capaces de utilizar la luz solar como motor de su metabolismo, permitiéndoles incorporar el dióxido de carbono del aire para la fabricación de azúcares. Nacía la fotosíntesis que heredarían más adelante todas las plantas. El oxígeno residual de este proceso no solo serviría para la respiración de los seres aerobios, sino que combinándose en moléculas de tres átomos en lugar de dos dio lugar al ozono, el escudo protector contra los rayos ultravioleta que permitió a la vida la conquista de las tierras emergidas.

Otra innovación bacteriana, la fijación de nitrógeno, permitió la transformación del inerte nitrógeno atmosférico en amoniaco asimilable por las plantas. El ciclo logra cerrarse cuando al descomponerse la materia orgánica, con la transformación del amoniaco en nitratos, el nitrógeno vuelve a la atmósfera mediante la acción de las bacterias desnitrificantes. De esta manera, el aire se convierte en la reserva mundial de nitrógeno para el uso de moléculas biológicas como el ADN o las proteínas. Si el nitrógeno no regresara a este colosal depósito gaseoso se perdería para siempre, lavado por las lluvias desde el suelo hasta el fondo de los océanos.

Pero las atmósferas de otros mundos pueden ser igual de fascinantes. Titán, la  mayor luna de Saturno, es el único satélite del Sistema Solar que posee una atmósfera densa. Titán presenta una meteorología tan compleja como la Tierra a pesar de ser un mundo a 180 grados bajo cero, donde se forman nieblas de hidrocarburos y los cumulonimbos provocan lluvias torrenciales de metano.

Por tanto, amigas y amigos polivulgadores, os invitamos a escribir con nosotros sobre cualquier aspecto relacionado con la atmósfera de la Tierra o con la de otro planeta o exoplaneta. Para ello debéis publicar el próximo 15 de diciembre un tuit con el enlace a vuestro texto, el hashtag #PVatmósfera y mención a @hypatiacafe. Os recordamos, sobre todo si participáis por primera vez, que podéis consultar los tipos de texto admitidos, así como las reglas para el conteo de sílabas en poesía si optáis por escribir scikus.

Aire. Soñé por un momento que era aire.

Oxígeno, nitrógeno y argón

sin forma definida ni color.

Mecano

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