Tema de escritura para abril: insectos

En cierta ocasión, en la población francesa de Sérignan, un guardia vio a un hombre con apariencia de vagabundo tumbado junto a los macizos de flores de un parque. Imaginando que estaría borracho y dormitando, se acercó al individuo con modos rudos para conminarlo a levantarse y marcharse a su casa. Cuando el buen hombre se levantó, un brillo en la solapa de su chaqueta hizo palidecer al guardia que reconoció al instante la medalla de la Legión de Honor. Con mil reverencias y disculpas, el abrumado agente de la ley se marchó disparado mientras aquel sujeto volvió a tumbarse entre los macizos de flores para continuar observando a los insectos. La fascinación de Jean Henri Fabre por estos seres superaba todos los límites imaginables; Darwin lo citó en El origen de las especies llamándolo «el observador incomparable» y Victor Hugo se refirió a él como «el Homero de los insectos».

Esta fascinación también la sintió el biólogo y genetista John B. S. Haldane cuando dijo:

Si Dios es el autor de todas las criaturas, hay que reconocer que siente un extraordinario cariño por los escarabajos.

Una afirmación a tener en cuenta pues si hay unas 250 especies de primates, unas 340 de colibríes, en torno a un millar de especies de murciélagos, y unas 250.000 de plantas con flores, existen casi 450.000 especies de escarabajos. Si supuestamente los humanos fuimos creados a imagen y semejanza de Dios, resulta inquietante que una de cada cuatro especies sobre el planeta sea un coleóptero.

Por ello, amigas y amigos polivulgadores, os invitamos a escribir sobre cualquier idea, concepto o personaje que guarde relación con el mundo de los insectos. Para ello debéis publicar el próximo 15 de abril un tuit con el enlace a vuestro texto, el hashtag #PVinsectos y mención a @hypatiacafe. Os recordamos, sobre todo si participáis por primera vez, que podéis consultar los tipos de texto admitidos, así como las reglas para el conteo de sílabas en poesía si optáis por escribir scikus.

Por cierto, ¿sabíais que un termitero (también llamado comejenera) puede llegar a ser un rascacielos de hasta cuatro metros de altura y que su arquitectura haría asombrarse al mismísimo Gaudí? El belga Maurice Maeterlinck, Premio Nobel de Literatura en 1911, los describe así en su ensayo La vida de las termitas (1927):

Los más notables de estos edificios, que no se encuentran más que en Australia, pertenecen a las termitas brújula o termitas meridiano, así llamadas porque sus viviendas están siempre orientadas de norte a sur […]. Con sus agujas, su floración de pináculos, sus arbotantes, sus múltiples contrafuertes y sus capas de argamasa que se desbordan las unas sobre las otras, evocan las catedrales carcomidas por los siglos; los castillos en ruinas que imagina Gustave Doré, o las ciudades fantasmagóricas que pintaba Victor Hugo diluyendo una mancha de tinta o los posos del café […] como obeliscos roídos y desconchados por milenios más devastadores que los del Egipto de los faraones.

Anuncio publicitario

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s