Recopilación de relatos #PVmujerciencia

¿Cuántos nombres, cuántas vidas de mujeres en la ciencia nos desvelarán vuestros textos? ¿Qué mujer ha despertado vuestra admiración? ¿Qué mujer ha inspirado vuestro relato?

Aquí tenéis el listado de los relatos recibidos. Muchísimas gracias por vuestra participación y disfrutad la lectura.

Efecto mariposa (relato breve), de Cristina Sopena

Jane Marcet (sciku), de Laura Morrón

Esperanto celular (microrrelato), de Miguel Ángel Martín

Émilie de Breteuil (sciku), de María José Gómez

10 mujeres, 10 hiperbreves (microrrelatos y scikus), de José Antonio Bustelo

Dama Kathleen Kenyon, arqueóloga (retrato alfabético), de José Luis Moreno

Henck (microrrelato), de Cristina Sopena

Cosas de niñas (microrrelatos), de Patricia Libertad

El brillo de una estrella variable en la Tierra (microrrelato), de Parador08

De niña al cielo (microrrelato), de Jorge Bueno

La niña que supo mirar dentro de las estrellas (relato breve), de Nuria Bausá y enviado por Aida Ivars

El melocotón terrestre de Inge (microrrelato), de Mónica Almazán y enviado por Aida Ivars

La mujer más guapa del mundo (relato breve), de Consuelo García y enviado por Aida Ivars

Método científica (microrrelato), de Emilio Molina, inspirado y dedicado a la memoria de Ben Barres

 

Anuncios
Publicado en Ser polivulgador | Deja un comentario

Efecto mariposa

En este escrito han colaborado José Antonio Bustelo y Cristina Sopena como #polivulgadores, para la convocatoria del 15 de enero sobre #PVmujerciencia


black-and-white-book-hands-magic-Favim.com-345084Lunes 4 de septiembre del 2005

Sabe que su reloj atrasa, y por miedo a perder el autobús de las seis y cuarto, el que la lleva cada día al otro lado de la ciudad donde trabaja, ha aligerado tanto el paso que ha podido subirse en el anterior. Siempre se sienta en el pasillo y cerca de la salida. Prefiere levantarse para dejar pasar que arriesgarse a quedar encerrada entre la ventana y un pasajero oliendo a sudor.

Hoy alguien se olvidó un libro en el asiento, y busca al posible dueño: una señora muy gruesa vestida con una bata descolorida, un adolescente invadido por el acné y con auriculares empotrados entre retorcidas rastas, y un abuelo con boina y ceño fruncido. No parece que sea de ninguno de ellos. Le da la vuelta y contempla la portada impresa con vivos colores en forma de mariposa. Se pregunta si se lo da al conductor o se lo lleva a Pilar, que va justa de dinero y lee de todo; decide dejarlo caer en el fondo de su gran bolso negro.

Ella no lo sabe, pero cada pequeña decisión que ha tomado desde que salió de casa ha dejado su leve impronta sobre los acontecimientos posteriores. Somos y vivimos en sistemas caóticos que dependen del “efecto mariposa” que vio representado en la portada del libro. Pequeñas diferencias en las decisiones iniciales pueden provocar un gran cambio en las consecuencias.

Martes 5 de septiembre del 2005

Es todavía joven pero pronto dejará de serlo; viste con la sobria elegancia que dan los colores lisos, un fular de color claro, y los zapatos planos siempre limpios; esbelta.

Se dirige al autobús, y como de costumbre, pasa primero por el quiosco con el importe exacto ya preparado.

—Buenos días, Federica —le desea siempre la mujer con una amplia sonrisa.

Ha decidido que va a levantarse un poco antes y cambiar su horario. Le agradó que el diecinueve estuviera casi vacío.

Lleva carreteando el libro desde ayer, y pesa. Lo coge y lee la contraportada. Tiene cuarenta minutos de trayecto; se conoce cada calle, cada edificio, cada recodo, cada mendigo

El caos —dice pausadamente y en voz alta, torciendo la boca con la intención de reírse, tal vez de sí misma; pero el resultado es un extraño mohín que al hombre bien vestido que la observa le parece tan desagradable que prefiere desviar su mirada hacia la calle.

El autobús se detiene en un semáforo frente a la terraza de una cafetería, donde un cliente lee el periódico mientras sostiene un cigarrillo con su mano izquierda, que cuelga hacia el suelo. Federica detiene su mirada en el humo del pitillo y observa que, en su ascenso, el humo choca con el apoyabrazos del asiento. El hilo fino y regular que abandona el cigarrillo se transforma pero no lo hace de cualquier manera, sino formando torbellinos simétricos a ambos lados del apoyabrazos antes de disiparse en el aire. El autobús vuelve a ponerse en marcha dejando atrás ese instante de efímera belleza.

 

Martes 19 de septiembre del 2005

Le da apuro que la quiosquera sepa su nombre porque ella, en cambio, no conoce el suyo. Es tan amable y alegre; se propone preguntárselo.

Una vez en el autobús, guarda el periódico y saca el libro. Desliza los dedos despacio por la tapa dura, acariciándolo, mientras se lo acerca a la nariz y lo huele. Ayer le gustó lo leído; no está muy segura de haberlo entendido todo, pero lo que le sugieren las palabras impresas la impulsa a seguir leyendo. Le ha atraído particularmente una de las palabras: entropía. Según parece, es una extraña magnitud que siempre está en crecimiento, dirigiéndose hacia el desorden. Algo así como el polvo y el desbarajuste que se adueñarían de su hogar si no invirtiera energía en arreglarlo. Por lo visto, con la limpieza semanal está contribuyendo nada menos que a reducir la entropía del universo. Este pensamiento la ha dejado perpleja.

Aún le queda un buen trecho hasta su destino y le apetece hojear el libro sin ningún orden. Le parece un buen modo de hacerle justicia y que el aparente caos del azar le sorprenda en sus hallazgos. Pasa las páginas con avidez y a punto está de pasarse una imagen que le resulta familiar. La mira con expectación y lee el texto que la acompaña.

smoke-1629611_960_720El caos aporta la creatividad a los sistemas para adoptar un nuevo orden. Nuevas condiciones exigen nuevas soluciones, y un ejemplo de ello son los torbellinos de von Karman.

Federica sonrió para sus adentros sintiendo la complicidad del caos que se mostró ante ella desde la terraza de la cafetería.

Viernes 28 de septiembre del 2005

Por fin le ha preguntado a la mujer del quiosco su nombre.

—María —le dice.

Federica le ha devuelto todas las alegres sonrisas mañaneras en una sola. Y a María le ha sorprendido no haber detectado nunca los dos hoyuelos que se le hunden en las mejillas; Federica es hermosa.

Hoy ocupa “su asiento” un cuarentón atractivo que está leyendo el mismo periódico que compra ella, y le sorprende constatar que no le interesa lo más mínimo lo que en él se dice. Sentada detrás del hombre en el lado del pasillo, siempre en el pasillo, empieza con lo que ya se está convirtiendo en un ritual: acaricia el libro, lo huele y lo abre por donde lo dejó ayer, desdobla la esquina de la hoja y la alisa concienzudamente. Se dice que ha de comprarle a María un punto para el libro, y se dispone a seguir con el siguiente capítulo que comienza así.

En la Tierra de Oz nunca hay dos días buenos sucesivos. A un día con buen tiempo le sigue (con igual probabilidad) un día de lluvia o nieve. Del mismo modo, si llueve (o nieva), el día siguiente lloverá (o nevará) con probabilidad del 50%, pero si cambia el tiempo sólo la mitad de las veces será un día bueno.

Federica descubre que se trata de un tipo de sistema llamado cadena de Markov, cuyo comportamiento no es ni totalmente determinista ni totalmente aleatorio. En el país del Mago de Oz saber el tiempo que hizo el día anterior no asegura el del día siguiente, pero tampoco hay una total incertidumbre. Un meteorólogo de este lugar de fantasía habría elaborado la siguiente tabla partiendo del anterior texto.

Probabilidad de que
a un día bueno le siga un día bueno 0%
a un día bueno le siga un día lluvioso 50%
a un día bueno le siga un día con nieve 50%
a un día lluvioso le siga un día lluvioso 50%
a un día lluvioso le siga un día bueno 25%
a un día lluvioso le siga un día con nieve 25%
a un día con nieve le siga un día con nieve 50%
a un día con nieve le siga un día lluvioso 25%
a un día con nieve le siga un día bueno 25%

 

Federica piensa en lo caprichosos que le han parecido siempre los cambios de tiempo en su ciudad. Ahora se percata de que lo caprichoso lo es solo en apariencia.

Un martes del mes de octubre del 2005

Hoy se ha calzado unas deportivas nuevas que la han rejuvenecido, le ha dicho María. Lo cierto es que estos últimos días se siente más ligera.

Ha soñado despierta muchas veces que se salía de la rutina. Siempre del trabajo a casa, de casa al trabajo, y así cada día desde hace tres largos años; no se ha atrevido a cambiar absolutamente nada. Intentarlo le da vértigo, así que saca el libro del bolso, y se deja llevar por esa lectura que le muestra procesos que ignoraba que existieran. Quizá un día, al salir de casa, se deje llevar por su propia cadena de Markov.

Anoche dejó señalada una página que se le promete apasionante. Abre el libro por ella y lee, deteniéndose en cada palabra y tratando de asimilar su profundidad.

 

La vida sólo se desarrolla en el borde del caos, ese espacio en el que hay bastantes innovaciones para que un sistema permanezca vibrante pero donde también hay suficiente estabilidad para impedir que caiga en la anarquía. Por tanto, no es extraño que el proceso de las extinciones transcurra igualmente en el borde del caos, pues tanto la falta de cambio como el exceso conducen a la desaparición de especies

Finales de Noviembre del 2005

Está terminando el libro y siente la angustia del ¿ahora qué? Pero sigue leyendo con avidez. Las ideas y los interrogantes la han sacudido. Se emociona porque vuelve a sentir excitación, no lo hacía desde el accidente. La ha poseído con fuerza un gozo desconocido y teme que no hay ninguna zona de confort a la que poder regresar. Su propia evolución ha extinguido a la antigua Federica, y la nueva siente que nunca, nada, será ya como antes.

Primavera del 2009

Hoy tiene una buena noticia que dar a María. Llevan cuatro años de sincera amistad: han compartido sesiones cinéfilas, helados de cucurucho, algún que otro disgusto, y se han reído juntas de la fantasía con la que se recrea a veces Federica, que consiste en localizar al dueño del libro que halló en el diecinueve, y entablar una tórrida relación; se cuestionan, divertidas, el porqué piensan que tenía que ser un hombre el que lo olvidó.

Con esa excusa ha intentado contarle en qué consistía el libro, pero siempre dice lo mismo.

—No me interesa, Federica, no me interesa el caos.

Ella insiste. Le cuenta que cambió su forma de entender el mundo en que viven; que con solo un párrafo se abre el universo entero. Pero siempre recibe la misma respuesta.

—No me interesa.

Se planteó la manera de avivar su curiosidad, el modo de explicarle la agitación que sintió al leer el libro, y cómo le ayudó a perder ese miedo a vivir enquistada desde aquel día que le comunicaron que David había muerto en la carretera que debía traerlo a casa. Sin el libro, no se habría despertado el interés por conocerla a ella… ni a nada. ¿Cómo transformar el vértigo de una nueva idea, una nueva visión, en deleite? Y empezó a leer; a leer y a escribir. Y vuelta a empezar, a escribir y a leer.

Hoy viene a contarle que le publican un pequeño libro que recopila sus cuentos. Y en parte es gracias a ella, a su humanidad, y al libro; así se lo dice, abrazándola con fuerza.

Otoño del 2014

El diecinueve la ha llevado todo lo lejos que se atrevió a soñar, se dice, mientras firma el nuevo contrato para su próximo proyecto, y sigue guardando celosamente “su caos” en la memoria y a María en el corazón.

 

 

 

Publicado en Ser polivulgador | 2 comentarios

Tema para diciembre-enero: mujer en ciencia

Afortunadamente en la actualidad, la expresión “mujer en ciencia” nos trae multitud de imágenes a nuestra mente de las pioneras de diversas épocas que, de manera generalmente anónima, realizaron aportaciones significativas al conocimiento científico o a su difusión.

Nombres ignorados hace unas décadas como Maria Sybille Merian, Maria Clara Eimmart, Laura Bassi, Maria Gaetana Agnesi, Henrietta Swan Leavitt, Marie Meurdrac, Jane Marcet, Sofia Kovalevskaya y tantos otros que van surgiendo a la luz, aún presentan una pátina de olvido y desconocimiento que es necesario seguir retirando.

Por ello, en la tercera entrega de relatos polivulgadores de Café Hypatia hemos pensado que la relación y aportación de la mujer en la ciencia debe ser el siguiente tema de escritura. Os invitamos como de costumbre, amigos y amigas polivulgadores (especialmente a vosotras) a escribir scikus, retratos alfabéticos o microrrelatos hasta el próximo 15 de enero, día en el que debéis escribir un tuit con el enlace a vuestro texto, el hashtag #PVmujerciencia y mención a @hypatiacafe

Para quienes os incorporáis por primera vez, os recuerdo que en este enlace podéis consultar cómo funcionamos y los tipos de textos admitidos.

Nuestros mejores deseos en estas fiestas y nos leemos en enero de 2018.

Publicado en Ser polivulgador | Deja un comentario

Recopilación de relatos #PVtiempo

Tiempo, tiempo… qué escaso en nuestros días y qué fascinante como concepto.

Aquí tenéis el listado de los relatos #PVtiempo que habéis escrito entre el 15 de noviembre y el 15 de diciembre.

Entropía (sciku), de Laura Morrón

Ameni y los ahoras (relato breve), de Cristina Sopena

Concepciones del tiempo (scikus), de Miguel Ángel Martín

El tiempo de Sofía (microrrelato), de Patricia Libertad

Mary Anning (retrato alfabético), de José Antonio Bustelo 

El Darwin de la Física (sciku), de José Antonio Bustelo

El resurgir inesperado (microrrelato), de Parador08

El tejedor del tiempo (microrrelato), de María José Gómez

Tiempo de viaje (scikus), de Jorge Bueno

Unos cuantos scikus malos con buena intención, de Cristina Sopena

Ingredientes para una carta esperada (microrrelato), de José Antonio Bustelo

Amanece de nuevo (microrrelato), de Antoni Valencia

 

Publicado en Ser polivulgador | Deja un comentario

Recopilación de relatos #PVorden

El otoño es la estación marrón. Las hojas cambian de color justo antes de desprenderse del árbol y vestir las calles, aceras, parques y plazas. También nosotros cambiamos las mangas cortas y vestidos por chaquetas, camisas y sudaderas. Las mantas sustituyen a las finas sábanas. Y así, poco a poco, a la vez que la flora prevé el frío invierno, nosotros también cambiamos el orden de nuestro armario.

El otoño es estación de cambios, de reordenar la rutina diaria. Por ello, ¿qué mejor que polivulgar sobre el orden en estos días en que la noche va robando horas al día? A continuación os dejamos la lista con las entradas que hemos recibido. Esperamos que sean de vuestro agrado y los disfrutéis. Gracias por vuestra participación.

 

Publicado en Ser polivulgador | Deja un comentario

Tema de escritura para noviembre: tiempo

Michele Besso mantuvo una cercana amistad con Albert Einstein durante toda su vida, como se traduce de la multitud de cartas que intercambiaron. Besso fue su confidente tanto en temas sentimentales como científicos, y sin duda una valiosa caja de resonancia para el primer esbozo de la teoría especial de la relatividad.

Así, cuando Besso falleció sólo cuatro semanas antes que él, Einstein escribió a Anna, su viuda:

Se me ha adelantado un poco a la hora de abandonar este mundo extraño. Esto no significa nada. Para nosotros los físicos la distinción entre pasado, presente y futuro no es más que una persistente ilusión.

besso-letter

Os proponemos, amigos polivulgadores, mirar desde todos los ángulos posibles esta “persistente ilusión” y escribir sobre ella durante los próximos 30 días. El tema del tiempo nos ofrece la posibilidad de poner el acento en los detalles como nos recuerda Lord Chesterfield: “Cuida los minutos, que las horas ya cuidarán de sí mismas”. Incluso Boltzmann, al estudiar de dónde surge la inexorable “flecha del tiempo”, se percató de que germina en lo muy pequeño para manifestarse en lo muy grande.

Cada autor/a podrá enviar todos los relatos que desee, ajustándose al tipo de textos admitidos que podéis consultar aquí. Para ello, el 15 de diciembre debéis escribir un tuit que incluya el enlace a vuestro relato, el hashtag #PVtiempo y la mención a @hypatiacafe.

¡Que la inspiración os acompañe!

Publicado en Ser polivulgador | Deja un comentario

Tema de escritura para octubre: orden

El asombro por el orden y la armonía del universo se ha expresado de múltiples maneras. Si “lo más incomprensible del universo es que sea comprensible”, según dice la cita atribuida a Einstein, el escritor G. K. Chesterton en su novela El hombre que fue Jueves dice que “cada vez que un tren llega a su destino, pienso que el ser humano le ha ganado una batalla al caos”.

El orden conquistado por la ciencia nos ha permitido comprender fenómenos naturales y hacer predicciones en base a sus leyes. Pero también hemos aprendido que es un orden cambiante, que en ocasiones inquieta nuestro pensamiento y nos aleja de lo intuitivo.

Amigos polivulgadores, durante los próximos 30 días os invitamos a escribir sobre todo lo que os sugiera el concepto de orden en relación con la ciencia. Podéis consultar aquí las bases y los tipos de texto admitidos. Os recordamos que el día 15 de noviembre deberéis escribir un tuit que incluya el enlace a vuestro relato, el hashtag #PVorden y la mención a @hypatiacafe, para que vuestro texto aparezca en el listado que publicaremos en Café Hypatia.

¡Esperamos vuestros escritos!

Publicado en Ser polivulgador | Deja un comentario